Hace más de treinta años, una niña de nueve años llamada Anne-Lise cruzó por primera vez las puertas de Disneyland Paris — y se convirtió en una pionera. Como la primera niña cuyo deseo se hizo realidad gracias al recién establecido acuerdo con la organización benéfica francesa Petits Princes, tuvo el honor de encender el árbol de Navidad en Disneyland Park. Hoy regresa al lugar donde todo comenzó. Su historia es mucho más que un viaje nostálgico: demuestra cómo un único deseo cumplido puede marcar toda una vida y dar fuerzas a las familias durante décadas.
En 1992, Anne-Lise vivió un día que aún recuerda con emoción. «Tuve la oportunidad de encender el árbol de Navidad en Disneyland Park… Fue simplemente espectacular. Más que mágico, fue increíble», recuerda. Lo que empezó como un día especial para una niña se transformó en uno de los compromisos sociales más grandes y duraderos de Disneyland Paris. Desde ese primer deseo, el resort ha ayudado a hacer realidad más de 25.000 deseos de niños gravemente enfermos de toda Europa.
Lo que comenzó con Anne-Lise se ha convertido en un programa sólidamente establecido. Solo en 2025, el equipo Disney Wish ayudó a que se cumplieran 1.147 deseos en colaboración con más de 45 organizaciones benéficas y fundaciones europeas. Casi veinte de esos deseos fueron estancias Disney Wish que permitieron a los niños y a sus seres queridos alejarse de los desafíos diarios y crear recuerdos que perduran mucho después de la visita.
Durante su emotivo regreso a Disneyland Paris, Anne-Lise conoció a alrededor de veinte Disney VoluntEARS. En un desayuno entrañable celebrado en Disney Newport Bay Club, compartió momentos con los Cast Members voluntarios que dedican su tiempo a apoyar a niños gravemente enfermos y a sus familias. «Cuando cruzas las puertas del Parque, dejas de pensar en la enfermedad y en todo lo que estás pasando», explica. «Te desconectas del mundo real, y eso trae alivio. Te da fuerzas para volver a afrontar la vida cotidiana.»
Anne-Lise se mostró especialmente conmovida por la dedicación de los VoluntEARS. En un mensaje personal les dijo: «Formáis parte de todo esto. Vosotros traéis la magia. Sois como pequeñas partículas de polvo de hadas que ayudan a hacer realidad estos sueños, y significáis muchísimo para las familias que apoyáis.»
Junto a su hermano, que ya había participado en aquella primera visita de 1992, Anne-Lise exploró los dos Parques Disney y revisó los lugares que habían marcado uno de sus recuerdos de infancia más felices. Las emociones compartidas de asombro, protección y pura alegría siguen profundamente arraigadas en la historia de su familia.
Su regreso pone de manifiesto de forma conmovedora lo mucho que ha avanzado este compromiso desde 1992. Un deseo puede durar solo unas horas o unos días, pero su impacto puede durar toda una vida. Al dar la bienvenida a Anne-Lise, Disneyland Paris celebra no solo el primer deseo cumplido en este destino, sino también más de tres décadas de apoyo a niños gravemente enfermos y a sus familias. Una historia que continúa — deseo a deseo.
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