Cada año, innumerables objetos personales se quedan en los parques y hoteles de Disneyland Paris: gafas, joyas, móviles, carritos de bebé. ¿Qué ocurre con lo que los visitantes nunca reclaman? Entre bastidores, el resort regala a esos hallazgos una segunda vida con sentido y une la magia con el compromiso social y ecológico.
La máxima prioridad sigue siendo reunir las cosas perdidas con sus dueños. Lo no reclamado, sin embargo, se entrega de forma deliberada. Cada mes, las gafas no reclamadas van al Musée Louis Braille. Socios de la economía circular y un programa de inserción laboral las clasifican, restauran y preparan para reutilizarlas. Ayudas visuales con graduación, gafas de sol y monturas reutilizables llegan a nuevos usuarios a través de organizaciones benéficas; las monturas dañadas se destinan a fines educativos o al reciclaje. Cada par puede marcar la diferencia en la vida de alguien.
Desde hace dos años, Disneyland Paris confía las joyas no reclamadas a una maestra joyera distinguida en 2019 como Meilleur Ouvrier de France (Mejor Artesana de Francia). Tras una clasificación cuidadosa, ella compra los metales preciosos. El importe se destina a organizaciones de ayuda elegidas de forma conjunta: Association Tom Pouce, la Cruz Roja Francesa, Ô Ma Vie y el CPIE des Boucles de la Marne. De los hallazgos surgen donaciones para proyectos solidarios, mientras los metales se transforman de nuevo en su taller.
Los móviles no reclamados van a una empresa especializada que colabora con un ESAT, un centro francés de empleo con apoyo para personas con discapacidad. Los dispositivos se restauran y vuelven al uso: menos residuos electrónicos y más inclusión en el trabajo.
La ropa llega a la organización benéfica Tisseco. Entre bastidores hay contenedores de recogida para que también los Cast Members puedan participar. Juntos, Disneyland Paris y sus Cast Members ya han donado 26 toneladas de textiles a Tisseco. La empresa social convierte los tejidos en ropa y accesorios originales mediante upcycling, los presenta en desfiles y apoya a personas con barreras de empleo en su reincorporación al mercado laboral.
También parte del merchandising Disney perdido puede ayudar: artículos a estrenar con etiquetas originales se reparten a través de organizaciones como la Cruz Roja Francesa y llevan un poco de magia Disney a niños y familias que más lo necesitan. E incluso los carritos abandonados encuentran un nuevo hogar: van directamente a Emmaüs.
En 2024 y 2025, Disneyland Paris ha donado en total 500.000 productos a organizaciones benéficas. Detrás de cada objeto perdido hay la oportunidad de generar un impacto positivo: gafas que permiten ver, ropa con un nuevo propósito, móviles restaurados y joyas que se convierten en donaciones. Así, Disneyland Paris lleva la magia más allá de los parques y da a los hallazgos una segunda vida con sentido.
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